México; una inspiración para las firmas internacionales

México está de moda. Quien diga lo contrario, está totalmente desactualizado. Y no me refiero solo a la oferta gastronómica que, dicho sea de paso, cada vez gana más prestigio en el menú internacional. Sin ir más lejos, nunca olvidaré mi primera visita a Londres, hace poco más de dos años cuando, al decirle a nuestro anfitrión de AirBnB que veníamos de México, nos recomendó una cadena de restaurantes locales a los que se refirió como Oaxaca con una perfecta pronunciación que nos dejó anonadados. ¡Qué bien hablaba español aquel londinense! Nuestro asombro se disipó cuando, horas después, nos topamos de frente con el garito en cuestión al que, seguro un mexicano y el ingenio que los caracteriza, le había puesto de nombre WAHACA, forzando así la perfecta pronunciación del extranjero.

Tampoco me refiero, en este caso, a la cultura, donde Frida Kahlo se ha convertido en un ícono internacional del surrealismo y donde Isaac Hernández, recién galardonado con el Prix Benois de la Danse al mejor bailarín, arrasa en Europa como solista del English National Ballet. Os hablo de la influencia de la cultura y la idiosincrasia del país azteca en la creatividad y los esfuerzos de firmas internacionales de la industria del consumo.

En el caso de MAC Cosmetics, por ejemplo, la marca cosmética acaba de lanzar Up for everything lash, una mascara de pestañas a prueba de agua y con efecto lifting, que ha sido desarrollada específicamente, tras una serie de estudios, para satisfacer las necesidades de las mujeres mexicanas. Y, si bien es cierto que la mascara en cuestión es una maravilla, así seas mexicana, española o de cualquier parte del mundo, llama la atención que la firma se haya fijado precisamente en las pestañas de este país para lanzar su nuevo producto.

Otra de las firmas que acaba de sorprender al mundo con su nueva alianza es Kiehl’s, quienes han presentado una colección especial, en colaboración con el Museo de Arte Popular de México. La edición Limitada de Kiehl´s Loves México incluye un contorno de ojos a base de aguacate, para hidratar a profundidad; una crema hidratante, con textura ligera, para todo tipo de piel; y un tratamiento hidratante y reparador para labios. Os comparto algunas fotos de la comida de presentación, celebrada en el propio Museo, para que veáis la vida y la alegría que se respira en ese espacio que, por cierto, acaba de presentar a Jean Louis López como nuevo director general de la Asociación de Amigos del MAP.

 

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Y para el brindis final dedicado a este país, que inspira a locales y visitantes, nada mejor que un brebaje de lujo como es Johnnie Walker Blue Label. La que es una de las líneas más codiciadas de la marca se unió a Menchaca Studio y al Restaurante Loma Linda para rendir homenaje a la comunidad huichol a través de una edición especial conformada por 50 botellas que celebran el legado y progreso de esta cultura a lo largo de los años.

 

Elaborada al 100% por artistas mexicanos provenientes de las comunidades huicholes, la edición especial Johnnie Walker Blue Label Edición Especial Sol – Wexik+a refleja con orgullo toda la riqueza del arte mexicano, enalteciendo su diseño, así como el valor social y cultural que ha aportado a la historia de México.

Después de tantos argumentos, creo que nadie puede cuestionar lo que ya es un hecho innegable; México está de moda.

¿Masajes colombianos? ¿Qué es eso?

La primera vez que entré a Moulí Clinique pensé que mis amigas eran unas exageradas. Por sus crónicas de sucesos, esperaba llegar (literalmente) al matadero. “Te va a doler”, me decían unas. “No lo vas a aguantar”, me retaban otras. Y la verdad, en ese momento pensé que me había equivocado de spot. Ante mí, una mujer encantadora, detrás de un mostrador encantador, en un cuarto encantador, con una decoración encantadora me dijo: “Bienvenida Alba. No te preocupes, no duele tanto como dicen”. Y yo, ante tal derroche de simpatía, le creí.

Los masajes reductores o masajes colombianos son una técnica manual, cada vez más extendida en México, mediante la cual unas chicas (E-N-C-A-N-T-A-D-O-R-A-S) moldean tu cuerpo con sus (E-N-C-A-N-T-A-D-O-R-A-S) manos, como si una fuera de plastilina. Claro que teniendo en cuenta que una no es de plastilina en la teoría, la cosa se tuerce un poco en la práctica…

Lo que vino después del cálido recibimiento fue una mezcla de sensaciones que bien podrían compararse con la experiencia del primer amor. En media hora de sesión, reviví todo el catálogo de sentimientos que caben en mi ser; nervios, placer, dolor, miedo, incertidumbre, alivio… Sí, todo a la vez.

Con un menú a la carta que repasa todas las partes del cuerpo que nos suelen obsesionar a las mujeres, Mouli te ofrece la oportunidad de trabajar desde las piernas hasta la espalda pasando, como era de esperarse, por esa parte que siempre está condenada a sufrir los efectos de la gravedad, nuestro querido derriere. En mi caso, me decidí por el abdomen y el clásico flotador que nos sale a la mayoría aunque, si he de ser sincera, después de los primeros diez minutos, estuve a punto de rogarle a aquella (E-N-C-A-N-T-A-D-O-R-A) señorita que me los dejara donde estaban, alegando el cariño que les había cogido después de casi 32 años…

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¿Qué si aguanté hasta el final? No solo lo hice, sino que después de vestirme de nuevo, contraté un paquete de diez sesiones más. Y es que, aunque la vanidad pesa casi tanto como la gravedad, he de confesaros que el gran cambio para mí fue interno. Desde mi primera sesión, mis digestiones mejoraron (a pesar del estrés) y mi funcionamiento general comenzó a ir viento en popa. Además, el hecho de que puedas combinar tus masajes con sesiones de cafeterapia y masajes relajantes, lo hace mucho más llevadero. Y es que, queridos amigos, llegados a cierta edad, la salud empieza a importar más que el (siempre E-N-C-A-N-T-A-D-O-R) derriere…

La mejor comida del día

La primera vez que llegué a México me sorprendió la facilidad de los lugareños para encontrar cualquier excusa viable que les permitiese reunirse para comer y beber. Y no, no hablo de las clásicas catas con su correspondiente maridaje a las que los editores comunes acostumbramos a asistir. Me refiero a esas “inocentes” quedadas que empiezan con un “vamos a tomar algo en plan tranqui” y acaban en una resaca monumental.

Seguro conocéis ese dicho que recomienda, con el objetivo de llevar una vida sana y una dieta saludable, desayunar como un rey, almorzar como un príncipe y cenar como un mendigo. Bien, pues esa ecuación en México no aplica. Si por algo se caracterizan los mexicanos, además de por su calidez y “buena onda”, es por su buen diente. Solo en México puedes desayunar unos buenos huevos fritos (con sus correspondientes complementos), comer una comida digna de un marajá y cenar como si no hubieras ingerido alimento alguno en las pasadas 12 horas.

Planteada ya la premisa de mi teoría, sobra explicaros la facilidad con la que los mexicanos adoptaron como propia la costumbre de “ir al brunch”. Y es que el mexicano (y los que ya nos sentimos locales) disfruta como nadie de un buen menú. Para los que no estáis habituados a esta práctica, se denomina brunch a ese desayuno tardío en el que son aceptables tanto los huevos revueltos, como la bollería e incluso un pulpo a las brasas. Nada está vetado y todo está permitido. Eso sí, en cuanto al maridaje, ahí no hay lugar a negociaciones; la mimosa es el brebaje estrella.                     

Actualmente en la Ciudad de México existe una amplia oferta de restaurantes que ofrecen este servicio pero, si estás buscando opciones, te propongo dos imprescindibles que te harán amar este nuevo momento del día. En primer lugar, te recomiendo Blanco Colima, en la colonia Roma. Con un menú de brunch recién incorporado a su carta habitual, puedes degustar tu selección del día en una agradable terraza que te hará sentir en el salón de casa. No dejes de probar los tacos de langosta y el french dip. E-S-P-E-C-T-A-C-U-L-A-R Un croissant, para mojar (chopear para los locales) en tu café, serán el cierre perfecto para que la experiencia sea redonda.

Si prefieres un menú establecido y en formato de buffet, el brunch del restaurante Zanaya, ubicado en el patio central del Hotel Four Seasons, se convertirá en tu place to be particular. Además del ambiente acogedor y de la atención excepcional, podrás comer desde una amplia variedad de quesos y mariscos, hasta un pulpo a las brasas o un corte de carne. Eso sí, si aceptas un consejo, deja un hueco para el postre. Unas buenas crepas, hechas al momento, o una amplia variedad de postres internacionales, como macarons o los clásicos baklavas árabes, son solo algunos ejemplos de las delicias que podrás encontrar como colofón a una comida apta para los sibaritas más exigentes.

Así que ya sabes, si este fin de semana no tienes plan, levántate a una hora que considerarías vergonzosamente imprudencial en cualquier día laborable, elige un outfit informal, llama a ese amante del buen comer que se caracteriza por ser tu perfecto compañero de batallas en lo que a experiencias culinarias se refiere y prepárate para darte un homenaje. Te recomiendo no desayunar previamente. A no ser que hayas nacido en México…

Deportes para pijos

Uno pensará que adquirir una rutina de ejercicio es igual de fácil en cualquier parte del mundo. Pues no, o no exactamente. Los gimnasios, esos lugares de esparcimiento que tanto nos gustan a los españoles para ir a sudar la gota gorda y a socializar un poco, no son tan asequibles fuera de los límites de Fantasía.

En México, al menos, son un producto de semi lujo. Aquí no hay ofertones para menores de 26 (ah, qué buenos tiempos) como en las cadenas más pro de Barcelona, ni espacios subvencionados por ayuntamientos locales. Aquí existen unas dos o tres cadenas que tienen el monopolio del ejercicio metropolitano y exprimen los bolsillos de sus clientes.

Por eso, cansada de pagar una millonada y encadenarme durante un año entero a un mismo local (hacían oferta por pagar un año, yo creo que si pagas cinco, te regalan un kit de mancuernas), donde las clases no me llenaban y donde lo único bueno era contratar (independientemente del paquete que incluye lo que pagas, claro está) un entrenador personal, decidí ampliar mis horizontes.

Algunas amigas me hablaron de varios sistemas de entrenamiento alterno que, según contaban, me iban a enamorar. Una especie de sectas privadas donde lo más importante no es hacer ejercicio sino subirlo a tus redes sociales. Sí, yo también he caído…

El caso es que tras aventurarme con Síclo y Beatbox, seguro habéis oído hablar de ellos, decidí probar una actividad que se hacía llamar Commando Studio. Fui después de que una amiga me dijera que iba a ser la mejor experiencia de mi vida. Lo de “amiga” lo puse en duda después de lo que os voy a contar…

 

En las instrucciones que venían en la web cuando reservabas tu clase, te solicitaban llegar cinco minutos antes para fichar. Sí, sí, como los funcionarios. Total, que quince minutos antes hacía yo mi entrada triunfal por aquella puerta de cristal, con la típica camiseta de merchandising que siempre guardas por si algún día vas al gimnasio. Delante de mí, una niña de poco más de veinte años con un bolso de Gucci y su mascota tamaño bolsillo. Ahí empezaron las señales…

Llegada la hora, las puertas de aquel búnquer se abrieron y todos accedimos al interior. El profesor, un simpático musculitos con cara de psicópata, nos indicó que empezáramos a mover las piernas. Así que yo, muy metida en mi papel, me subí a la cinta y, a una prudente velocidad de crucero, comencé mi paseo matutino. De repente, aquel lobo con piel de cordero anunció: “Corredores, comiencen a trotar. Principiantes 10, intermedios 12, avanzados 14”. ¡Km por hora, sí! Una locura… De repente la luz se apagó, los neones rojos se encendieron y la música empezó a ir a toda pastilla. Vamos, que yo no sabía si salir por patas o pedirme un cubata. Pero ya estaba ahí y no iba a claudicar, así que me puse la etiqueta de “principiante” y comencé a “trotar”.

Tres minutos después, aquel duende infernal ya estaba sugiriendo a sus víctimas “correr” a un mínimo de 15. Y yo, en un apurado 14, con el corazón a punto de salirse por la boca y rezando para no perder mis piernas en aquella carrera contra la muerte, decidí mirar a mi alrededor. Sí, ya sé que nunca es bueno comparar pero tuve que comprobar si el resto de alumnos estaban sufriendo tanto como yo. Por eso de que la unión hace la fuerza… Y nada más lejos de mi realidad. La media de aquella sala era de 20, 23 años, como mucho. Cuerpos atléticos y esculturales que corrían sin rumbo fijo como gacelas por el parque del Retiro. Decidí parar, era la vida o mi dignidad. Y todos tenemos un precio. Cuando por fin alcanzamos el periodo de recuperación, le pregunté a la jovencita de al lado si aquello era siempre tan exigente. Ella, ligeramente sofocada y con una sonrisa de oreja a oreja (que me dieron ganas de borrarle de un guantazo) me dijo: “Sí, ¿a que está padre?”. Ni padre, ni madre, ni Rita la cantadora pensé yo…

Os podéis imaginar cómo salí de allí; confundida, desorientada y con una nueva mejor amiga. No, no me refiero a la simpática adolescente de al lado, sino a la cinta de correr a la que encomendé mi vida durante 50 minutos. Nunca había abrazado tanto algo en mi vida…

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En resumen, el sudor en México, bien sea por el dinero o por la manera de obtenerlo, es caro; muy caro… Y aunque sigo sin adoptar el cuerpo atlético y escultural del resto de pupilos, ya he conseguido subir mi velocidad máxima a unos dignos 16 kilómetros por hora. Dicen que del amor al odio hay un paso y yo sigo yendo cada sábado a Commando Studio a reunirme con mi amante bandido. Y sí, lo documento todo en mi Instagram. Porque aunque he aprendido a querer esta secta de adrenalina, la satisfacción de presumirlo no me la quita nadie.

 

Una especie en extinción

Me llamo Alba y soy fruto de los coletazos de una generación denominada por los sabios como millennial. Digamos que nací en el limbo entre la era analógica y la digital, aunque mi ADN sea más de escuchar la radio que de reproducir un podcast. Por si os estáis preguntando por qué ha decidido una tía tan mayor abrir un blog en lugar de cincelar cuatro ideas en una libreta de anillas, la respuesta es fácil.

Desde hace siete años vivo en un país muy muy lejano. Bueno, gracias al par de sangrientas compañías aéreas que tienen el monopolio, no tanto. ¿Queréis una pista? Verde, blanco y rojo es mi presente. Eso es, aunque Oviedo me vio nacer, desde hace casi una década la Ciudad de México (el acrónimo D.F. ya no está de moda) es mi casa por adopción. En esta urbe de proporciones superlativas he vivido las mejores aventuras y las experiencias más desconcertantes. Todas ellas, anécdotas al fin y al cabo, que me gustaría compartir con vosotros a modo de diario de a bordo.

¿Por qué un blog y no un diario al uso? Sí, de esos donde pintábamos corazones cuando aún no teníamos edad de conquistarlos. Soy periodista de profesión y ejerzo de ello. Pero mi imaginación, al parecer, es un ser insaciable que necesita un espacio en blanco para dar rienda suelta a sus impulsos.

Espero que este sea un espacio donde los españoles que viven en el extranjero se sientan identificados y un poco acompañados y, al mismo tiempo, los mexicanos entiendan un poco mejor las rarezas de estos extranjeros, con acento cervantino, que con tanta facilidad se acomodan en su país y se habitúan a sus costumbres. Y si de paso nos echamos unas risas, pues ¡qué mejor!

Ah, y también tengo una identidad secreta. Pero eso ya es otro cantar….

Tema: Baskerville 2 por Anders Noren.

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