Comiendo tacos (2011)
Arte, Bares y Comida

¿Cuáles son los mejores tacos de México?

Tortas, tacos, tamales, tlayudas… la variedad de opciones que ofrece una simple letra es tan variopinta como infinita. Con «la dieta T”, el mexicano común se refiere a aquel compatriota que acostumbra —día sí, día también— a alimentarse de todos aquellos manjares que, en su mayoría, se conocen como “garnachas”. De entre todas las opciones que abarca esta categoría, hoy he decidido hablaros del clásico de los clásicos; el taco.

Eso sí, como dirían por ahí, hasta entre los perros hay razas y no es lo mismo comerse un taco en el típico lugar que abre solo para que los borrachos de turno equilibren el exceso de alcohol en cuerpo, que degustar aquellos que presumen de ofrecer una obra de arte dentro de una tortilla.

 

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Pero antes de entrar en detalles, hay dos cosas que todo buen mexicano sabe y, como extranjero, debes aprender a dominar; la compañía y la posición —sin pensar mal que el postre ya vendrá después—. Con compañía me refiero a uno de los placeres más valorados por los amantes de los tacos; la salsa. Muchas veces, elegimos en qué tacos pararnos a reponer fuerzas, no por la calidad de la carne —que también influye— sino por el nivel de la salsa que le pondremos encima como complemento. El Califa, por ejemplo, tiene muy buenas (y variadas) opciones para aderezar tus tacos.

En cuanto a la posición, me refiero al arte de levantar el dedo meñique cuando coges tu taco y evitar que se derrame una sola gota del limón o la salsa con la que lo has bañado —sí, a mí también se me está cayendo la baba solo de imaginármelo…—.

 

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Por último, llegados a este punto, me dispongo a compartiros mi top five con aquellos que por originalidad y, sobre todo, por relleno, son mis favoritos:

Restaurante Chapulín

Ubicado en el interior del Hotel Presidente Intercontinental de Campos Elíseos, este restaurante ofrece un menú de fusión mexicano con delicias como el ceviche de camarón y sandía, con soja y maíz crujiente, o el delicioso Taco de Lechón; una terrina de lechón confitado con cremoso de aguacate, cebolla asada y polvo de chicharrón. Una delicia que te hará plantearte si merece la pena echarle salsa o comértelo así, como la chef Josefina López Méndez lo trajo al mundo.

 

Tacos de lechón
Tacos de lechón

 

El Parnita

Situado en la calle de Yucatán, este restaurante familiar es, sin lugar a dudas, de mis opciones favoritas para disfrutar de la comida típica mexicana. Además de tener los mejores ceviches —ya os habréis dado cuenta de que es uno de mis platos fetiche—, tienen uno de los mejores tacos que han pisado la faz de la tierra; El Huérfano. En este punto es importante aclarar que el mexicano común acostumbra a decir que algo “no tiene madre” cuando está muy bueno. Con esta premisa, podéis adivinar fácilmente de dónde viene el nombre de esta delicia compuesta por camarones empanizados, queso, guacamole y frijoles. ¿De verdad necesitáis más para correr a probarlo?

 

 

El Califa

Clásico de clásicos. El Califa ofrece una carta común, si de taquerías hablamos, pero presume de tener muy buena materia prima y salsas de excelente calidad. Aquí os recomiendo el chicharrón de queso —merece mucho la pena— y los típicos tacos al pastor. Uno de los musts de la Ciudad de México, realizados en trompo —el que me diga que es un kebab a la mexicana lo mato, sin ofender, pero nada se compara al fino sabor de un buen taco al pastor—, que debes probar —y repetir— para ser considerado un local entre los expertos.

 

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Como cada sábado tenemos para ti un remedio infalible. #Tacos al #Pastor y #Guacamole.

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Los tacos Marvichi

Sí, sé lo que me vais a decir; ¿no que no te gustaban los tacos que se ponen afuera de los antros? Queridos amigos, los tacos ambulantes —sin entrar en detalles de instalaciones ni condiciones—Marvichi, en Polanco, son toda una institución. El de milanesa empanizada con cebolla, queso y patatas fritas es mejor que un vaso de leche con miel para conciliar el sueño. He de confesar que, en más de una ocasión, me he ido en chándal a cenar ahí y me he mimetizado entre los borrachos de turno que, por su condición etílica, no pueden apreciar, como yo, el regalo culinario que tienen entre sus manos.

Las carnitas de los Hermanos García

Pido perdón por terminar con algo tan sumamente local, pero de todos es bien sabido que en los mercados, como en casa de las abuelas, es donde mejor se come. Las carnitas de cerdo, desde mi punto de vista, son ese gusto culposo que nos permitimos algún que otro fin de semana —o todos si nadie nos limita—. El nombre de “carnitas” se refiere a las diferentes partes del cerdo que son fritas en manteca del mismo animal para después incorporarlas a grandes ollas de cobre y mezclarlas, a su vez, con diferentes ingredientes secretos según el cocinero —sé lo que parece pero créeme cuando te digo que son un manjar divino—. Mi perdición, sin duda, son las de los hermanos García, que se ponen los sábados en el mercado de Presa Salinillas (Colonia Irrigación). Un taco de chamorro y otro de oreja pueden devolverle la sonrisa a cualquier día gris.

 

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¿Algún alma caritativa que me quiera invitar a unos buenos tacos? Prometo no defraudaros; lo del meñique en alto, queridos amigos, ya lo tengo totalmente dominado. Y aquí es donde aclaro que la foto de portada corresponde a mi primera noche en México (allá por 2011), donde me llevaron a comer mis primeros tacos y donde, evidentemente, aún me faltaba cierta destreza en el arte del levantamiento de meñique.

 

 

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Fotos: Cortesía

Soy ovetense de nacimiento y mexicana por adopción. Periodista de profesión y cotilla por vocación, dicen que el sarcasmo y el humor negro son mis señas de identidad.

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