Masajes a domicilio

No sé si alguna vez os habéis dado cuenta pero el tráfico de esta ciudad es estresante, caótico y agotador. Una ecuación fatídica si tienes que trasladarte de un lugar a otro; sobretodo, en hora punta (ya no digamos si además es quincena y para acabar de (…) llueve). En muchas ocasiones agradezco un buen masaje en fin de semana para desconectar y darle un break a mi cuerpo (Nota mental para hacerme un regalo: un masaje siempre es una buena opción). Lo malo es que muchas veces llego tan cansada al viernes que me da pereza el simple hecho de trasladarme a algún lugar a que me restauren los chakras.

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Por eso, entenderéis mi grado de satisfacción cuando descubrí Scape. Si bien es cierto que al principio no me daba mucha confianza eso de los masajes a domicilio (como que de buenas a primeras muy bien no suena), he de deciros que ha sido el descubrimiento del año. Se trata de una aplicación que funciona de forma similar a Uber Eats; es decir, descargas la APP en tu teléfono, te registras, ordenas un masaje y voilà! La terapeuta llega a la puerta de tu casa.

Scape MX
Scape MX

Para los que, como yo en su momento, estáis pensando si forrar el burro de planchar con mantas para usarlo a modo de camilla, ¡parad el carro! Las terapeutas de Scape llegan con camilla incluida. Y eso no es todo. Por si fuera poco, los productos que usan son de Natura Bissé, una de las mejores firmas desde mi punto de vista, e incluso se traen su propio altavoz (o bocina) para lograr el ambiente perfecto en la habitación. Si a eso le sumas su profesionalismo y lo mucho que se preocupan por dejar todo ordenado, para que parezca que ahí no ha pasado nada, te sentirás exactamente igual que si estuvieses en el spá. Solo que en este caso, no tienes que pedir un uber o coger el coche para volver a casa; puedes pasar de la camilla a acurrucarte placenteramente en el sofá.

Scape MX
Scape MX

Lo que daría yo por tener ahora los servicios de Scape a un click de mi piel. Pero hoy, desde el aeropuerto de Schiphol, en Amsterdam, donde me encuentro escribiendo estas líneas, durante una escala técnica, me tengo que limitar a reponer mi estabilidad natural, después de casi 11 horas de vuelo, con un café. Y es que, después de probar las ventajas de los masajes a domicilio, desembolsar 40 EUR por una sobadita rápida en la espalda, entre la multitud congregada frente a las puertas de embarque y el caos de algún que otro viajero desorientado, no me parece una opción para nada atractiva. Creo que mejor aprovecharé el WIFI del aeropuerto para ir agendando mi siguiente cita con Scape para mi regreso a México.

 

 

No cojo, no salgo fuera y no me caigo de culo

No sé qué os habrán contado, pero los mexicanos y los españoles no hablamos el mismo idioma. Aunque ambos provienen de la misma raíz latina y están considerados por los entendidos en el tema como “español”, las diferencias de forma y contenido hacen que, en algunas ocasiones, hasta sea complicado entendernos. Por ello, me pareció importante compartiros algunas normas básicas de convivencia para que podamos comunicarnos todos mejor:

1.- En España usamos la palabra “coger” para casi todo. Un verbo, inofensivo en la península Ibérica, que al cruzar el Atlántico se torna algo impúdico dependiendo de los foros en los que uno se encuentre. Aquí no puedes “coger el autobús”, ni decir que alguien “te coge” a una hora determinada (refiriéndose a la hora que pasan a buscarte) ni, mucho menos, celebrar tu nuevo contrato laboral con un “ya me cogieron en el trabajo”. Eso sí, si en el periodo de adaptación se te escapa algún que otro “vas a coger frío” o “te cojo ocupado”, recuerda que en México todo lo agarran mientras que nosotros todo lo cogemos. Y digo yo, ¿quién se lo pasa mejor entonces?

2.- Siento decirte que para vivir en este país es necesario e ineludible que te olvides del culo. Pompis está permitido, trasero es aceptable e, incluso, dependiendo de la audiencia, hasta quedarías bien con un derriere. Pero, queridos amigos, para los ciudadanos de este país, esa palabra que tanto nos gusta a los españoles, y que nos llena el buche cada vez que la usamos en la frase “qué buen culo tiene”, es un vocablo fuera de lugar. Si en este momento estás conteniendo la lágrima al borrar del diccionario tu palabra favorita, no te sientas mal; después del culo, vendrán las tetas…

3.- El mexicano es una persona extremadamente amable y acogedora; sin embargo, su forma de expresarlo a veces llega incluso a malinterpretarse. Me explico; seguro más de una vez habrás escuchado la expresión de “mi casa es tu casa”. Bien pues en este país, muchas veces se ahorran alguna que otra palabra y directamente empezarán las frases con: “El otro día estaba en tu casa (…)”. Todos tranquilos, no es que un desconocido haya allanado tu humilde morada mientras salías a comprar unos chicles. Simplemente están dejando clara la oferta de que su casa también es la suya.

4.- De los mexicanos aprenderás que gastamos demasiado en preposiciones. Si vas por el pan, no necesitas ir A POR el pan. Es algo que me costó aprender pero que me ha hecho ahorrar un montón de saliva en siete años.

5.- De los lugareños también aprenderás que no se puede subir abajo y entrar fuera. ¿Por qué los españoles siempre decimos bajar abajo y salir fuera? Si alguien os dice: “voy a entrar”, ¿os lo imagináis saliendo por la puerta? ¿a que no? ¿Alguna vez os habíais parado a pensarlo?

6.- En el tema de las palabrotas siento deciros que solo la experiencia os dará la clave para usarlas correctamente. Aquí no son tan básicos y evidentes como en España, donde dependiendo de en qué “te cagues”, se puede leer entre líneas la dimensión de tu cabreo. Si aceptáis mi consejo, os recomiendo ampliamente un libro titulado El chingonario: Diccionario de uso, reuso y abuso del chingar y sus derivados, que explica todos los significados y conjugaciones del verbo más básico para sobrevivir en el argot popular.

7.- México no es guay. Y no porque no lo sea de verdad, porque molar, mola un montón. Si no porque aquí, esa palabra, que tan bien define todo lo que es súper hiper mega chachi, no tiene ningún sentido. Si quieres expresar tu admiración por algo, recurre a los clásicos “qué padre” o “qué chido”.

8.- Que no te asuste la obsesión de los mexicanos con la madre. Sus palabrotas más recurrentes incluyen, en la mayoría de las veces, a la más grande de su casa. Si algo les vale madre, les importa un pepino, si algo vale madre (sin el artículo) es que ya no tiene solución y si están hasta la madre quiere decir que ya están hasta las narices. Después de siete años, aún no he descubierto cuánto vale una madre…

9.- Olvídate de tus tíos. En México solo usan ese sustantivo para referirse a los hermanos de sus padres. El clásico “¡qué fuerte tía!” los dejará desconcertados. Eso sí, del otro lado de la moneda encontrarás la muletilla más extendida de toda la república y que, te puedo asegurar, escucharás unas 100 veces por minuto en cualquier rincón de la ciudad: “güey”.

10.- Seguro ya lo habrás oído pero no esta de más recordarte que los adverbios de tiempo en México son mucho más relativos que en España. Si alguien te dice “nos vemos luego” no esperes que te llame en un par de horas. Con ese “luego”, los locales se refieren a “un día de estos” (que nadie te asegura, vaya a llegar). Pero nada desespera más a los recién llegados que el “ahora” o “ahorita”. “Ahorita voy” es como cuando tu madre te llamaba para comer y tú, en el punto álgido de tu sesión de juegos, le gritabas un nada convincente “ya voy”. He tratado de medir cuánto dura el “ahorita” por años; sin embargo, mi única conclusión es que es esa incertidumbre de no saber si durará minutos, horas o si se quedará en el eterno limbo temporal, es lo que hace de este idioma un atractivo y estimulante juego de azar.

Living Las Vegas

La primera vez que pisé la Ciudad del Pecado, pensaba que la fiesta y los casinos serían su único atractivo. Por suerte para mí, no podía estar más lejos de la realidad. Y no es que no disfrutara de un buen coctelito en un lugar coqueto, ni que no me lo pasara en grande durante una jornada maratónica jugando black Jack, en el Down Town, con un veterano procedente de Georgia que me enseñó a apostar (casi) como una profesional.

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Sin embargo, la oferta gastronómica y cultural, hasta entonces desconocida para mí, me dio una nueva perspectiva de Las Vegas y la convirtió así en uno de mis lugares favoritos de Estados Unidos. Dado que mi vivencia personal fue clave para ver la ciudad desde otro punto de vista, he decidido compartiros mis favoritos para os sirvan también a vosotros de inspiración.

Dónde comer

En lo alto del Hotel Delano (el nombre no es broma ni mucho menos) se encuentra un restaurante de comida internacional llamado Rivea, del chef ejecutivo Bruno Riou. Si el risotto es una de tus debilidades, no te lo puedes perder. De los más cremosos y sabrosos que he probado. Aunque, sin duda, el favorito de la noche, fue la langosta. Además de la comida, nada mejor para acompañarla que una buena copa de vino y unas vistas espectaculares a la ciudad. Si vas con tiempo, te sugiero que después bajes al hotel y asistas al espectáculo de Michael Jackson ONE by Cirque du Soleil. Tanto si eras fanático del Rey del Pop como si no, merece la pena recordarlo. Sentirás que está presente en el escenario.

Otro de mis favoritos, sin duda, está firmado por un chef español, José Andrés, y presenta una mezcla tan exótica como atractiva; comida china y mexicana. El menú degustación del China poblano es bastante asequible, teniendo en cuenta que está dentro del Hotel The Cosmopolitan, e incluye unos de los mejores tacos de carnitas y unas de las salsas más deliciosas que he tenido la suerte de probar en estos años.

Un espectáculo

Después de ver varias opciones, definitivamente el mayor atractivo del momento lo encontrarás en el hotel Wynn. Le Rêve – The Dream es un espectáculo de acrobacias, donde combinan fuego viento y agua para recrear un mundo de fantasía que te tendrá con los ojos abiertos como platos durante todo el show. Te recomiendo que no te sientes ni muy adelante ni muy atrás, para no perderte ningún detalle.

Qué ver

Además del clásico tour por los hoteles y la excursión imprescindible, desde mi punto de vista, al Gran Cañón, te recomiendo ampliamente que te des una vuelta por la parte vieja de Las Vegas, conocida como Down Town. Además de transportarte al pasado en sus casinos más emblemáticos y antiguos (no te pierdas la pecera de tiburones que está en el interior de la piscina del hotel Golden Nugget), podrás descubrir el encanto de los murales que año tras año aumentan en número y espectacularidad gracias al Life is Beautiful Urban Art Festival.

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Un paseo nocturno

El helicóptero será tu medio de transporte idóneo para tener la mejor visión de la Ciudad del Pecado. Recorrer el Strip cuando el sol ha caído, con las luces de Los Casinos sobre tus pies y con los Red Hot Chili Peppers tocando de fondo (así, al menos, fue mi experiencia con Sundance Helicopters), hará que te sientas parte de una película de Hollywood o, al menos, en el inicio de CSI Las Vegas.

Una actividad alternativa

¿Te gusta la acción? ¿Qué te parecería pelear contra una horda de zombis hiperrealistas que solo viven para comerte el cerebro? Eso, en Las Vegas, es posible. Te gusten o no los videojuegos, tienes que ir a la experiencia de realidad virtual que se encuentra dentro del Hotel MGM Grand. La adrenalina que soltarás en esos 45 minutos luchando por tu vida (de manera metafórica pero altamente creíble) no se compara ni con una clase de spinning.

¿Dónde comprar?

Dejando a un lado los famosos outlets, donde los precios no son tan irrisoriamente baratos a no ser que vayas en temporada de rebajas, es visita obligada que recorras los pasillos que conectan algunos hoteles más importantes como el Bellagio y el Venetian. La decoración es uno de los principales atractivos de la ciudad y las mejores firmas internacionales tienen su spot en esos conductos. Date una vuelta por Prada, Louis Vuitton o Chanel, pero no olvides deleitarte con las flores de cristal de Murano que decoran el techo del lobby del Bellagio o con el jardín itinerante, dentro del mismo hotel, que redecoran íntegramente según la temporada. ¡Tan espectacular como el show de fuentes más icónico de la ciudad!

Dónde relajarme

Si quieres que te den un buen masaje, te propongo dos opciones de acuerdo al tipo de expectativas que busques llenar. Si lo que quieres es disfrutar de un circuito termal a la altura de los dioses griegos, el Qua Baths And Spa, situado en el interior del hotel Caesars Palace, es tu opción. Los baños romanos que presiden su sala principal te harán sentirte como Zeus en el Olimpo. Si sales con hambre y te gusta la comida francesa, en frente está el restaurante Guy Savoy, donde todo, incluso el pan, está para chuparse los dedos.

Si tus pretensiones van más a lo experiencial y a tratamientos más alternativos, te recomendamos probar el Sahra Spa & Hammam en The Cosmopolitan. Prueba el hammam, más conocido como baño turco. Después de vivir esa experiencia, te sentirás renovada, revitalizada y lista para volver a la realidad.

Por último, después de tu primera vez en Las Vegas, hay un mensaje que siempre debes llevar contigo. Pide un taxi, ve al emblemático cartel de Welcome to Fabulous Las Vegas y mira del otro lado del letrero. Espero noticias tuyas.

 

México; una inspiración para las firmas internacionales

México está de moda. Quien diga lo contrario, está totalmente desactualizado. Y no me refiero solo a la oferta gastronómica que, dicho sea de paso, cada vez gana más prestigio en el menú internacional. Sin ir más lejos, nunca olvidaré mi primera visita a Londres, hace poco más de dos años cuando, al decirle a nuestro anfitrión de AirBnB que veníamos de México, nos recomendó una cadena de restaurantes locales a los que se refirió como Oaxaca con una perfecta pronunciación que nos dejó anonadados. ¡Qué bien hablaba español aquel londinense! Nuestro asombro se disipó cuando, horas después, nos topamos de frente con el garito en cuestión al que, seguro un mexicano y el ingenio que los caracteriza, le había puesto de nombre WAHACA, forzando así la perfecta pronunciación del extranjero.

Tampoco me refiero, en este caso, a la cultura, donde Frida Kahlo se ha convertido en un ícono internacional del surrealismo y donde Isaac Hernández, recién galardonado con el Prix Benois de la Danse al mejor bailarín, arrasa en Europa como solista del English National Ballet. Os hablo de la influencia de la cultura y la idiosincrasia del país azteca en la creatividad y los esfuerzos de firmas internacionales de la industria del consumo.

En el caso de MAC Cosmetics, por ejemplo, la marca cosmética acaba de lanzar Up for everything lash, una mascara de pestañas a prueba de agua y con efecto lifting, que ha sido desarrollada específicamente, tras una serie de estudios, para satisfacer las necesidades de las mujeres mexicanas. Y, si bien es cierto que la mascara en cuestión es una maravilla, así seas mexicana, española o de cualquier parte del mundo, llama la atención que la firma se haya fijado precisamente en las pestañas de este país para lanzar su nuevo producto.

Otra de las firmas que acaba de sorprender al mundo con su nueva alianza es Kiehl’s, quienes han presentado una colección especial, en colaboración con el Museo de Arte Popular de México. La edición Limitada de Kiehl´s Loves México incluye un contorno de ojos a base de aguacate, para hidratar a profundidad; una crema hidratante, con textura ligera, para todo tipo de piel; y un tratamiento hidratante y reparador para labios. Os comparto algunas fotos de la comida de presentación, celebrada en el propio Museo, para que veáis la vida y la alegría que se respira en ese espacio que, por cierto, acaba de presentar a Jean Louis López como nuevo director general de la Asociación de Amigos del MAP.

 

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Y para el brindis final dedicado a este país, que inspira a locales y visitantes, nada mejor que un brebaje de lujo como es Johnnie Walker Blue Label. La que es una de las líneas más codiciadas de la marca se unió a Menchaca Studio y al Restaurante Loma Linda para rendir homenaje a la comunidad huichol a través de una edición especial conformada por 50 botellas que celebran el legado y progreso de esta cultura a lo largo de los años.

 

Elaborada al 100% por artistas mexicanos provenientes de las comunidades huicholes, la edición especial Johnnie Walker Blue Label Edición Especial Sol – Wexik+a refleja con orgullo toda la riqueza del arte mexicano, enalteciendo su diseño, así como el valor social y cultural que ha aportado a la historia de México.

Después de tantos argumentos, creo que nadie puede cuestionar lo que ya es un hecho innegable; México está de moda.

¿Masajes colombianos? ¿Qué es eso?

La primera vez que entré a Moulí Clinique pensé que mis amigas eran unas exageradas. Por sus crónicas de sucesos, esperaba llegar (literalmente) al matadero. “Te va a doler”, me decían unas. “No lo vas a aguantar”, me retaban otras. Y la verdad, en ese momento pensé que me había equivocado de spot. Ante mí, una mujer encantadora, detrás de un mostrador encantador, en un cuarto encantador, con una decoración encantadora me dijo: “Bienvenida Alba. No te preocupes, no duele tanto como dicen”. Y yo, ante tal derroche de simpatía, le creí.

Los masajes reductores o masajes colombianos son una técnica manual, cada vez más extendida en México, mediante la cual unas chicas (E-N-C-A-N-T-A-D-O-R-A-S) moldean tu cuerpo con sus (E-N-C-A-N-T-A-D-O-R-A-S) manos, como si una fuera de plastilina. Claro que teniendo en cuenta que una no es de plastilina en la teoría, la cosa se tuerce un poco en la práctica…

Lo que vino después del cálido recibimiento fue una mezcla de sensaciones que bien podrían compararse con la experiencia del primer amor. En media hora de sesión, reviví todo el catálogo de sentimientos que caben en mi ser; nervios, placer, dolor, miedo, incertidumbre, alivio… Sí, todo a la vez.

Con un menú a la carta que repasa todas las partes del cuerpo que nos suelen obsesionar a las mujeres, Mouli te ofrece la oportunidad de trabajar desde las piernas hasta la espalda pasando, como era de esperarse, por esa parte que siempre está condenada a sufrir los efectos de la gravedad, nuestro querido derriere. En mi caso, me decidí por el abdomen y el clásico flotador que nos sale a la mayoría aunque, si he de ser sincera, después de los primeros diez minutos, estuve a punto de rogarle a aquella (E-N-C-A-N-T-A-D-O-R-A) señorita que me los dejara donde estaban, alegando el cariño que les había cogido después de casi 32 años…

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¿Qué si aguanté hasta el final? No solo lo hice, sino que después de vestirme de nuevo, contraté un paquete de diez sesiones más. Y es que, aunque la vanidad pesa casi tanto como la gravedad, he de confesaros que el gran cambio para mí fue interno. Desde mi primera sesión, mis digestiones mejoraron (a pesar del estrés) y mi funcionamiento general comenzó a ir viento en popa. Además, el hecho de que puedas combinar tus masajes con sesiones de cafeterapia y masajes relajantes, lo hace mucho más llevadero. Y es que, queridos amigos, llegados a cierta edad, la salud empieza a importar más que el (siempre E-N-C-A-N-T-A-D-O-R) derriere…

La mejor comida del día

La primera vez que llegué a México me sorprendió la facilidad de los lugareños para encontrar cualquier excusa viable que les permitiese reunirse para comer y beber. Y no, no hablo de las clásicas catas con su correspondiente maridaje a las que los editores comunes acostumbramos a asistir. Me refiero a esas “inocentes” quedadas que empiezan con un “vamos a tomar algo en plan tranqui” y acaban en una resaca monumental.

Seguro conocéis ese dicho que recomienda, con el objetivo de llevar una vida sana y una dieta saludable, desayunar como un rey, almorzar como un príncipe y cenar como un mendigo. Bien, pues esa ecuación en México no aplica. Si por algo se caracterizan los mexicanos, además de por su calidez y “buena onda”, es por su buen diente. Solo en México puedes desayunar unos buenos huevos fritos (con sus correspondientes complementos), comer una comida digna de un marajá y cenar como si no hubieras ingerido alimento alguno en las pasadas 12 horas.

Planteada ya la premisa de mi teoría, sobra explicaros la facilidad con la que los mexicanos adoptaron como propia la costumbre de “ir al brunch”. Y es que el mexicano (y los que ya nos sentimos locales) disfruta como nadie de un buen menú. Para los que no estáis habituados a esta práctica, se denomina brunch a ese desayuno tardío en el que son aceptables tanto los huevos revueltos, como la bollería e incluso un pulpo a las brasas. Nada está vetado y todo está permitido. Eso sí, en cuanto al maridaje, ahí no hay lugar a negociaciones; la mimosa es el brebaje estrella.                     

Actualmente en la Ciudad de México existe una amplia oferta de restaurantes que ofrecen este servicio pero, si estás buscando opciones, te propongo dos imprescindibles que te harán amar este nuevo momento del día. En primer lugar, te recomiendo Blanco Colima, en la colonia Roma. Con un menú de brunch recién incorporado a su carta habitual, puedes degustar tu selección del día en una agradable terraza que te hará sentir en el salón de casa. No dejes de probar los tacos de langosta y el french dip. E-S-P-E-C-T-A-C-U-L-A-R Un croissant, para mojar (chopear para los locales) en tu café, serán el cierre perfecto para que la experiencia sea redonda.

Si prefieres un menú establecido y en formato de buffet, el brunch del restaurante Zanaya, ubicado en el patio central del Hotel Four Seasons, se convertirá en tu place to be particular. Además del ambiente acogedor y de la atención excepcional, podrás comer desde una amplia variedad de quesos y mariscos, hasta un pulpo a las brasas o un corte de carne. Eso sí, si aceptas un consejo, deja un hueco para el postre. Unas buenas crepas, hechas al momento, o una amplia variedad de postres internacionales, como macarons o los clásicos baklavas árabes, son solo algunos ejemplos de las delicias que podrás encontrar como colofón a una comida apta para los sibaritas más exigentes.

Así que ya sabes, si este fin de semana no tienes plan, levántate a una hora que considerarías vergonzosamente imprudencial en cualquier día laborable, elige un outfit informal, llama a ese amante del buen comer que se caracteriza por ser tu perfecto compañero de batallas en lo que a experiencias culinarias se refiere y prepárate para darte un homenaje. Te recomiendo no desayunar previamente. A no ser que hayas nacido en México…

Tema: Baskerville 2 por Anders Noren.

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